Es febrero de 2026. Llevo ya un año trabajando como intérprete. Aunque sigo viviendo en Ciudad de México puedo decir pasé unas largas vacaciones en Veracruz en 2025 y que mucho cambió en un año. No escribo en este blog tanto como antes porque sólo yo lo veo y escribir aquí ha sido prescindible. Lo que se ha ya publicado habla por lo que he seguido haciendo y me recuerda lo que me falta con respecto a ciertos temas, si no es que mis posts en Mastodon retratan mejor el día a día.
O haya poco de mentira, en decir que he seguido haciendo lo mismo de siempre, ya que, ser intérprete me consume muchas horas. No toco tanto la guitarra, no hago live coding, ni matemáticas, ni veo amistades. Gente de mi edad se queja de cosas similares, tal vez mapeadas desde y hacia cosas diferentes, pero abunda un énfasis en una obligada adultez y presión sobre el olvido que una debería ejercer sobre los objetos que marcaron “una niñez”.
En lo académico, está el objetivo de conseguir que alguno de mis proyectos quede plasmado en una publicación. Suele ser que mis grandes invenciones no llegan a ser publicadas por razones que sospecho son: 1. La manera en que escribo no tiene un modo ni un formato apto para ser publicado. Por ejemplo, si sobre-utilizo mi experiencia o si siempre hablo en términos de mi caso particular. 2. El proyecto no es conjunto o no parece serlo. 3. El proyecto parece no tener suficiente forma o cuaje. 4. El tema se ha quedado atrás, faltando tal vez, una más profunda investigación sobre lo que ese tema pide para este año.
Empezamos mal. La próxima semana cierran las aperturas a las revistas académicas que me interesaban, y para cerrar con broche de oro, todo esquema, fotografía, y video de precisas herramientas y abstracciones (citas y bibliografías incluidas), deberían ya estar determinadas, para que todo sea cuestión de elaborar el escrito.
Una evaluación actual sobre lo ya publicado da un panorama sobre lo que más potencial tiene en un futuro o lo que a mí más me ha gustado.
Comencemos por lo que más me ha gustado. En los años 2021 y 2022 fui ayudante de álgebra superior, y durante el curso realicé notas. Los links de cada tema están aquí:
Especialmente se llega hasta el algoritmo de Euclides, y con ello podemos hablar del algoritmo de Euclides en la música. El link a una explicación está aquí:
“Ritmos euclidianos y divisibilidad en la música algorítmica” .
Siempre he pensado que, si pudiera, implementaría desde cero este algoritmo en Python; también el algoritmo para “ritmos cortos y largos” que Manjul Bharghava explica en el simposio de la medalla Fields. También implementaría un algoritmo generador de acordes a partir de ver las combinaciones de ciertas notas, para lo que puede que sirva mirar también este link:
Y no hace tanto tiempo logré hacer unos muy sencillos cuadernos de Python programando una onda sinusoidal que suena o una sucesión de notas:
#musicpy #fibonacci #jupyterLab pic.twitter.com/3WlCA1uHS5
— Ophélie ♛ (@ofeliayorquesta) October 9, 2024
En este segundo ejemplo, en vez de usar musicpy para producir sonido, cambio a sounddevice:
Aquí mapeamos las distancias entre los números de la serie de fibonacci hacia frecuencias en cents. Usamos una onda sinusoidal de #sounddevice para producir los sonidos con una frecuencia inicial de 'C2', que en el 2do ejemplo cambiamos a 250Hz: pic.twitter.com/dTu8a1S6b6
— Ophélie ♛ (@ofeliayorquesta) October 10, 2024
Lo voy pensando de simple a complicado: una vez sabemos cómo programar notas que suenan y acordes, se puede pasar a programar una cadencia que tenga un comportamiento markoviano, o programar una sucesion de melodías y acordes. O juegos musicales; programar un juego de dados de Mozart.
Lo primero que observar es que nada de esto es nuevo (lo cual expongo en el panorama de la música algorítmica, en el capítulo 2 de mi tesis de maestría). Es decir, por hobbie alguien querría volver estas ideas código, por el puro placer y orgullo de programar una misma todo, para luego organizarlo en un curso de programación musical consistente. Sin embargo, la realidad es que el código está tan diversificado, al igual que las heurísticas, que siempre hay la probabilidad de generar una nueva vía mejor adecuada a lo que otras personas han hecho. Por ejemplo, en vez de programar desde cero, tal vez usar una biblioteca ya existente, un código que otra persona hizo, vibe coding, o suele ser el caso que lo que está en trending sea el tema de los LLMs. Dicho esto, aunque idealmente esta idea de un curso musical programático desde cero es buena, también puede ser más ameno distraerse con drones, proyecciones de luces o tocar un instrumento. De donde, por ejemplo, el tema de volar un dron ha suscitado pláticas muy espontáneas con gente interesada, sin yo hacer gran esfuerzo.
Pudiera ser, muchas veces observo, que la comunidad programática musical viva en otra parte del mundo, y tal vez este proyecto podría ser completado en un lugar más conocedor de esas respuestas, sin tener miedo de distorsionar totalmente el plan de acción.
Extender las posibilidades programáticas a cosas como OpenCV, Arduinos, APIs y Ciencia de Datos, promete no sólo conseguir muestras tangibles, sino también reflejaría una destreza e “independencia del pensamiento”, frente a lo que es el común denominador. Un pensamiento más programador nos llevaría hacia esa vía naturalmente, y va haciéndose aburrido quedarse con un sólo proyecto anticuado. Es aquí donde uno se pregunta: ¿Cuál sería la mejor manera de abarcar estos temas?
Tomar el curso de Ciencia de Datos de IBM de Coursera hizo más fácil, por ejemplo, que yo programase los cuadernos musicales de Python ya mencionados. O, en el caso de OpenCV, era muy evidente que mi meta oculta al comenzar a aprenderlo, era lograr un live streaming de un dron. Además, OpenCV puede usarse para reconocimiento de imagen, de donde suena tentador dedicarse más de lleno a OpenCV. Más aún la ciencia de datos tiene aplicación en rubros tan populares como finanzas o salud, lo que a veces puede dar un significado más global, tal vez fácilmente más redituable económicamente que al aplicarlo solamente al caso musical.
Hablando de supervivencias y adultez obligada, constantemente encuentro imposible tocar un instrumento y realmente disfrutarlo, porque para realmente disfrutarlo necesito de un espacio en solitario o en donde me sienta poco juzgada. De donde, encuentro más útil esconder un poco el tema, como arriba menciono con respecto a la Ciencia de Datos, con la promesa de poder aplicar estas cosas fácilmente en la oportunidad que tenga. Algo parecido logra el tema de los drones, pues una sabe que al aprender a profesionalizar videos, una avanza potencialmente, en la producción visual de su propia música. Así mismo, ser intérprete me ha permitido conocer transacciones sociales que la gente común y corriente realiza, lo que incluye el tema de migración, lo que a mí me da un punto de referencia, posibilitando que yo me atreva a hacer estas cosas sola, sin depender de alguien para ese éxito. Sin pensarlo mucho, mi inglés también ha mejorado y me dio gusto ponerlo a prueba en Los Cabos, donde pasé mi más reciente navidad y año nuevo. A los Cabos llevé mi dron, y quedé sorprendida del potencial que ese lugar tiene para desarrollar un proyecto de drones.

El negocio de los drones, si una lo considerara así, involucra definitivamente videos, pero también extracción de datos; por ejemplo, al crear un modelo 3D de una región por fotogrametría, se pueden determinar las distancias o proporciones que hay entre los objetos del modelo. Aquí hay una conexión con una investigación anterior:
El método de modelado de cabezas esa vez consistió en tomar fotografías aisladas desde varios ángulos, para que luego la aplicación KenTools convirtiera el modelo a 3D. Este caso sigue siendo a la fecha, una manera de crear un modelo 3D, incluso para generar NeRFS, o Gaussian Splats, que son nuevos y mejorados modelos que intentan preservar el detalle de la fotografía original, pero ubicándolo en un espacio, agregado un efecto de movimiento de cámara en el caso de los NeRFS, o posibilitando manipular un modelo en ángulos nuevos.
Tenemos aquí un ejemplo, en el que, ya no con fotografías, sino de los videos que se tomaron directamente con el dron (levemente editados), se produjeron los respectivos splats gaussianos:
Cabo San Lucas:
El video:
En resumen, la inteligencia artificial en cinco años ha dado un paso gigante, que siguiendo el timeline de mis experimentos IA, ha atravesado desde las texturas y las fotografías hechas pintura,
“Transferencia de Estilo en Videos”
a los videos procesados, y a modelos 3D rendereados en minutos. Nuevamente aquí enfatizaría la importancia de llevar a cabo ideas propias, usando la IA como ayuda, tanto para producir más fácil y rápido como para aprender más fácil y rápido, tal vez orientándose en el camino con preguntas específicas que uno puede describirle a una IA a modo de prompts, o para desbloquear ideas visuales. No habría que sobre usar la IA o pensar en que sea sustituto de alguna actividad humana como lo es disfrutar todo el proceso de ir a una playa y hacer tomas con buena fotografía, y más importantemente, aprovechar lo que la playa tiene que ofrecer en el momento.
Comparándolo con este video procesado en Kaiber,
de hace un año ya, concluiría que, hay escenarios que sólo la inteligencia artificial puede inventar, y tal vez no se necesita ir a una locación. Y que en una locación dada, un dron puede no solo servir para obtener buenas vistas aéreas, sino también para saber hacia dónde puede una persona caminar, saber cuándo esta cerrado el paso en tal carretera, copiar un paisaje o casa rápidamente para luego analizarles. Es una manera de conocer rápidamente un lugar en el que estarás turisteando unos pocos días, o lograrías fotografiar cosas raras, como una ballena.
Añadiría para el video de Kaiber, que usé una pantalla verde, cosa sobre la que también había escrito en el blog:
Desde el 2020 he experimentado con lo que se viene llamando “videos musicales”, que si bien poca difusión les he dado, para mí son muestra de un tiempo que ha sido otorgado a producir visuales que mezclen lo digital con lo real. Así que para mí, sería tonto tirar esas cosas sin más, como si nunca las hubiera realizado. En realidad veo plausible que un poco de todo sea proyectado en un mismo performance, ya que, son especie de pinturas digitales, o en el caso de los videos de escenarios reales, sirven como manera de traer esas experiencias vividas nuevamente a escena, lo cual es a veces lo que yo quisiera que un espectador apreciara.
Me sigue sorprendiendo pues, que habiendo hecho todo esto, una propuesta de artículo mío no cuaje, o parezca fuera de su tiempo, o peque de demasiado subjetivo.
Continuará…